Aprendiendo a ser Coach

por / Jueves, 05 junio 2014 / Publicado enLatest posts, Vivencias

¿Y qué hacer ahora? ¿Qué hacer cuando te sientes desorientado, cuando sientes que lo has perdido todo, que tu vida carece de sentido y…únicamente te sobrevienen pensamientos como…y ahora qué?

En esa nube de incertidumbre me encontraba yo, divagando, sin saber, con las eternas preguntas y… ¿ahora qué? ¿qué hago? ¿por dónde empiezo? ¿a dónde voy? Bajo esas circunstancias ¿quien aparece entonces sin llamarla?…aquella maravillosa compañera que está ahí siempre, dispuesta a dejarte caer por un tubo oscuro, sin fin, sin salida, sin lugar donde agarrarte… Sabes de quién hablo ¿verdad? sí, no es otra que mi querida amiga “la culpa”. Y entonces comienza una espiral de y…sis, por qués…, y… si no hubiera, y… si tuviera, ¿por qué lo dejé?, ¿por qué actué así?, ¿por qué, por qué… la vida fue así y no como esperaba?…

Lo más fácil, echarme la culpa de la situación del momento, lo más difícil entender los errores, aprender de ellos y aceptar la responsabilidad adquirida por los actos llevados a cabo en ese tiempo, aceptar la responsabilidad de mis decisiones y actuaciones, .aceptar la vida de otra manera a como venía haciendo.

¿Por qué la vida me puso ahí esa prueba? ¿Quizá porque me estaba desviando de mi camino?, o ¿quizá porque había algo que debía aprender de la vida? Y así comencé a hacerme otras preguntas, dejando atrás los por qués, para transformarlos en… ¿para qué ponerme así?, sólo me traería malestar, dolor y una amarga situación,…ahora había que pensar en el cómo…nada más, …y nada menos.

La búsqueda se iniciaba con sus altos y bajos, probando distintas actividades, entornos,… que no terminaban de conectar conmigo y por ello tampoco llegaban a buen puerto. Decidí tomármelo con tranquilidad, darme permiso para disfrutar de la nueva situación, aprender de ella poco a poco y vivir el tiempo que en los últimos años no había podido por las circunstancias, por la rutina en la que me veía sumida, asumí que serían unas vacaciones no pagadas sin fecha límite.

ser coachDe esta forma, dejándome fluir, cual hoja flota en el río, un buen día, una imagen en una pantalla, unas palabras…no importaba cuáles, tan solo el sabor de lo posible, la sensación del por qué no, hizo vibrar en mí, mi para qué, mi por dónde seguir ahora, que tanto necesitaba escuchar resonando en mi interior, cambiando de alguna manera aquella sensación de estar completamente perdida,…sin rumbo…sin sendero al final del túnel.

Y así comenzó una andadura, el recorrer un camino que paso a paso sería el principio de una nueva vida, una nueva manera de pensar, de sentir, de ver nuevas escenas, de percibir las cosas que aparecían en mi día a día. Aprendí a ver a través del interior, a dejar salir un “yo” que llevaba oculto muchos años, aprendí a vivir dándome cuenta de cada instante. No fue sencillo, pues el camino a recorrer implicaba dejar atrás un pasado, una forma de actuar, de creer, de ver las experiencias, de sentir y reaccionar ante cada situación que se iba sucediendo y escuchar tan solo aquello que realmente era importante,…dándole importancia a lo que de verdad lo era y no a cualquier acontecimiento a veces carente de sentido.

Sentí que luchaba contra viento y marea, mis principios, mis leyes de la percepción y perfección y sobre todo me enfrenté a un entorno dispar, en otro color, que no hacía juego con las nuevas ropas que comenzaba a calzarme, sin embargo, yo cambié, la situación cambió y el mundo a mi alrededor comenzó a cambiar. Pero, siempre hay un pero, …¿o no?.., también hubo tiempos difíciles, en toda aquella maraña de nuevos vocablos, en los que me sentía perdida, de aquellos aprendizajes, hubo muchos bloqueos, crisis de identidad, condiciones que superar. Si bien, al final del camino de cada uno de los senderos que vamos escogiendo en la vida encontramos una razón para celebrar cada pequeño paso, cada logro, que nos permite recordarnos que estamos vivos, que crecemos cada día y que estamos más cerca de alcanzar nuestros sueños.ser coach

Yo no soy muy distinta a ti, soy humana, un animal a veces racional y otras que funciona más instintivamente, pero al final y al cabo alguien que siente, que sufre y que necesita tiempo para asumir todos los cambios que estaba habiendo en mi vida. Y… hubo un nuevo despertar, una nueva luz iluminó aquel camino que había comenzado unos meses atrás y que al pasar por un túnel profundo, mi propio túnel, había perdido el rumbo.

Ese horizonte de luz al que dirigirse, esas notas musicales que se escuchaban tan a lo lejos que había dejado de percibir, de sentir, de reconocer,… empezaban de nuevo a sonar, esa música de baile, mi nuevo baile, el baile de mi nueva vida que estaba a punto de cambiar…y…así fue.

Ahora, ¿a qué esperas tú para dar el primer paso para cambiar tu vida y encaminarte a lo que verdaderamente te hace feliz, a tu propósito de vida, a tu misión?

Todo comienza por un paso, ¿a qué esperas para lograr tus objetivos? ¿a alcanzar tus sueños? El momento es ahora, mañana pertenece al futuro y TÚ vives hoy, en este momento, en este instante…

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